viernes, 18 de octubre de 2019

La última cena #Día 291

"... y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?"
Lucas 22:11

Era la última noche de una serie de noches llenas de expectativas.
Los esclavos lloraban por la liberación y Dios –que siempre oye a los afligidos- estuvo enviando una serie de catástrofes sobre el país para que el pueblo fuese dejado en libertad para ir a adorar al desierto.

Esa noche deberían sacrificar un cordero sin defecto por familia; deberían comerlo con hierbas amargas y pan sin levadura. Con la sangre pintarían los dinteles de la casa “porque el Señor pasará y herirá de muerte a los egipcios; pero, cuando él pase y vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará por alto aquella puerta y no dejará que el ángel exterminador entre en las casas de ustedes y los hiera. Este será un día para recordar. Cada año, de generación en generación, deberán celebrarlo como un festival especial al Señor. Esta es una ley para siempre.” (Éxodo 12)

Sin duda el Señor Jesús realizó durante su vida esa festividad como un recordatorio de la misericordia del Padre con su pueblo, pero esta noche sería especial.
Sería la última cena con sus discípulos.
Él era el cordero que se sacrificaría en unos días más.

Los otros sacerdotes tenían que ofrecer sacrificios todos los días, primero por sus propios pecados y luego por los pecados del pueblo. Pero Jesús no necesita hacer eso, él ofreció un solo sacrificio una sola vez y para siempre. (Hebreos 7:27)

Tal vez una aproximación nos la da el pintor Leonardo da Vinci como un momento de su imaginación portentosa.   "La última cena" es una pintura "ejecutada entre 1495 y 1498.  Se encuentra en la pared sobre la que se pintó originariamente, en el refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie, en Milán (Italia),​ declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980" (Wikipedia)

¿Puedes hacer un ejercicio?
Cierra tus ojos y medita en ese instante eterno cuando el Señor exclama: "!Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga." (Lucas 22:15-18)
Siéntate con Cristo y disfruta de su compañía.


La ilustración: Detalle de la mesa de "La última cena".



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