lunes, 15 de julio de 2019

Tareas ineludibles #Día 196

"¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?"
 Mateo 24:45

Mi madre fue una sencilla mujer sureña, con una limitada educación pero con un profundo sentido de la bondad.
Ella hacía vivo ese refrán "haz el bien sin mirar a quién" (o si nos ponemos bíblicos: "No te niegues a hacer el bien a quien lo necesita, cuando bien sabes que está en tu mano hacerlo." Proverbios 3:27)

Nunca vi que alguien se fuera con las manos vacías, incluso los temblones bebedores de lunes "señora María, una moneda para la copita que me anime". Recuerdo mi disgusto "Ud les fomenta el vicio", la regañaba.  Y ella simplemente respondía "¿y si toma agua y le hace mal?".

A veces pensamos que ir a la Cochinchina de misioneros es una gran tarea por cumplir (sí, también)  y tenemos esos románticos sueños de viajar y todo eso, pero es una gran tarea  dar comida al hambriento de tu barrio, el Pan del cielo, el Agua viva y la mano abierta  para cualquier necesitado.
Hacer el bien.
No tenemos que filosofar mucho, hacer un curso para saber la voluntad de Dios, o sacar demasiadas cuentas. "Que es un drogadicto, es bebedor, ese vive a costa de lo que le dan, es un vago", y muchas razones-razonables que nos  hacen titubear.
¿Quién, quién es el servidor ...?
Siervo fiel y prudente es un privilegio que Dios nos regala para la generosidad. 

Señor, ¿cuándo vimos que tenías hambre y te dimos de comer? o ¿cuándo te vimos con sed y te dimos de beber? ...” Entonces el rey les responderá: “Les digo la verdad: cada vez que ustedes hicieron algo por mis hermanos más humildes, también lo hicieron por mí”.  Mateo 25:36-40 PDT





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