jueves, 1 de agosto de 2019

Creer para ver. #Día 213

"Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación."
 Marcos 8:12

Usualmente escuchamos la frase contraria "ver para creer" pero ya sabemos que los principios del reino de Dios son más que lo evidente.

Es interesante darnos cuenta que en todos los relatos que se registran de la vida de Jesús, él nunca hace un milagro para provocar fe.
Él no intenta demostrar algo, ni pretende impresionar, ni complacer a las personas.
No estuvo dispuesto a demostrar su poder frente a Herodes cuando este esperaba ver una señal (Lc.23:8), ni pudo hacer milagros en el lugar donde creció (Mc.6:5) por una simple razón: los milagros no son para producir fe, los milagros se producen por fe. 
Jesús se lamenta por esta situación en Marcos 8:12

Los fariseos piden señales, demostraciones del poder de Dios, la nube de la gloria de Dios y el fuego de su presencia para creer, a lo que Jesús responde con un anuncio profético de su muerte y resurrección (Mt.16:1-4).
No tendrán la señal que esperan porque la piden desde su arrogancia e incredulidad, en cambio recibirán la más grande señal, que solo por la fe se puede comprender y aceptar: el Dios eterno entregando su vida y resucitando para los que ven con ojos espirituales.
Los fariseos vieron los milagros ¡Acababa de ocurrir la alimentación de 4000 personas!
En esto vemos claramente que no se trata de ver para creer.
Podemos ver, tener evidencia e incluso presenciar milagros, y aun así dudar.
¿De qué se trata entonces? La fe es mayor que lo que presenciamos y la verdadera fe, la que espera creer antes que ver, es recompensada con algo mayor que lo visible. ¿Sabes lo único que impresionó a Jesús durante su vida? Fue la fe que vio en un centurión romano (gentil o no judío) y en una mujer siro fenicia (extranjera).
¿Por qué su pueblo no pudo creer en Jesús habiendo visto todos los milagros?
De nuevo la respuesta tiene que ver con la esa simple, cortísima y enigmática palabra: fe.

¿Estás preparado para dejar de "pedir señales" exigiendo demostraciones del poder de Jesús y comenzar a creer y esperar en él para ver su máxima señal?
A la luz de esta señal - su vida, su muerte y resurrección - podemos dar sentido a nuestra vida, decodificar nuestra historia, disfrutar de la verdad de Dios y gustar del don celestial.
¿Habrá una señal más gloriosa que esta?
Solo el que era ciego pero ahora ve,  lo sabrá.



Escritora asociada: Tamara Vidal



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